miércoles, 21 de octubre de 2015

Vuelta a los ruedos

    Una vez pasado el tema del tatuador, antes de verlo por última vez, decidí centrarme en mi. No centrarme sino que lo que ocurría con los demás y sus vidas no me afectaran tanto. Fue fuerte como absorbí los problemas de él en mi. El cariño hace ese tipo de cosas en mi, pero cuando llega el punto cangrejo, es mejor cortar por lo sano. 
    En esa subida de mis pies al borde del precipicio volví a toparme de las misma manera y forma con el mundo del porno, aunque distinta también y con los pies de plomo. Igual que la otra vez me encontré con otro actor. Ramón. No había hablado con él ni nada. Sólo había sacado una escena y, quitando sus atributos que ya sea dicho de paso están de devorar, su cara me transmitía (y en la actualidad en sus escenas igual) misterio, morbo, dominación y vicio. Tiene algo especial a la hora de rodar. Comencé a tener trato con él y cuando hablábamos, me invadían la desmotivación y la desconfianza. Ramón no tenía nada que ver, pero el daño del pasado y el hostión que me supuso aquello fue muy heavy. Si, tenía miedo. Mucho miedo a volver a pasar por lo mismo, a que jugaran conmigo, me utilizaran al fin y al cabo. En Ramón vi mucha nobleza como persona. Pasando los días poco a poco, el se abría a mi y yo a él. Al mes y poco decidí ir a verlo.
    El viaje un poco raro, pero sobre las 2 horas que estuve con él le conté un poco lo que había sucedido, y para evitar ciertas cosas, quería ocultar que nos conocíamos, no quería perjudicarlo. Puede sonar tonto, pero esta vez lo decidí así y mis miedos se empezaron a disipar más de lo que creía. El sabor de boca con el que me quedé fue bastante bueno, es más él me ayudó o me hizo un gran favor o según se mire. Un problema que perduraba y que nadie había conseguido disipar, Ramón lo hizo. Ese momento fueron los 2 mejores minutos de mi vida en los que dentro de mi, en lo más profundo de mi pozo, las paredes más negras fueron completamente blancas, se inundo de luz. No creáis que él supo algo porque no tenía ni puñetera idea, mientras que yo por dentro lloraba de alegría porque conseguí algo que anhelaba hace muchos, muchos años. Ese momento, hasta hoy, no se ha vuelto a repetir con nadie más. Y no, no era amor. Es más, tiempo después se lo expliqué a su novio antes que a él. 
    Aún así estaba algo reacio a hacer ciertas cosas que hacía antes. Una plataforma donde apoyarle ya la tenía y yo no estaba preparado. Ya tenía quien lo hiciera la verdad, y bastante bien por cierto, y yo tengo otra manera de hacerlo. Soy muy sargento y me lo tomo muy en serio, como si fuera un trabajo y si dependiera para comer de ello. Un día, medio en broma medio en serio, y después de alguna indirecta por su parte al principio, se lo hice. Habían pasado ya unos tres meses, demostrado que no todos eran iguales. Tomé la decisión y hasta el día de hoy. De hecho confío mucho en él y en su novio. Si, su novio que aún no conozco.
    Bueno la historia con su novio es un tanto curiosa. Nos íbamos a ir de viaje (frustrado, yo y mis viajes frustrados) Ramón y yo, y al hablar de la idea, me dijo que si podía ir su novio Rafa. Yo le dije que por supuesto, que no había ningún problema. Todo bien, pero me daba corte hablar con él. Si, quería invitarle de viaje y moría de vergüenza para hablar con él. Como todo, hay que dar el paso y decidí hablarle y poco a poco jeje. Iba a verlos hace unas semanas a los dos, el viaje no hablemos porque yo creo que me miró un tuerto porque salió del revés y sin frenos, aunque vi a Ramón y en cierta manera Rafa estuvo simbólicamente en forma de papel puesto en un detalle que era para dos y que solo disfruto uno.
    A mi tener o hacerles ciertos detalles no me cuesta nada. Si los matrimonios a tres se pudieran hacer yo se lo pediría a ellos dos, respetando lo que tienen entre ambos. Es como entender el negro y el blanco, entender dos cosas opuestas sin saber por qué o porque estuve en ambos lados. Es raro, pero soy así. Ellos son así y yo aquí estoy con ellos.

El cangrejo

    Hice un balance de todo lo que sucedió (cuando el contacto con todo su entorno desapareció). Me puse triste. Aquellos días los recuerdo como apagados porque no daba pie con bola y no sabía qué dirección tomar. 
    Poco tiempo después, un día ligando, para variar por aquellos días, encontré un chico que había estudiado psicología. El momento ligue pasó a otro plano y comenzamos a hablar de otros temas más serios. Tuve que contarle practicamente todo mi pasado. Así estuvimos por semanas. La verdad que fue una gran ayuda y desde entonces leo un libro sobre el tema. 
    En todo este proceso, duro y largo la verdad porque todo va mucho más lejos de lo que creemos y mucho más cerca está la respuesta de lo que pensamos, conocí a un tatuador. Chico majete, de Burgos. Hablando todo estupendo la verdad. Fue un aliciente también como reto a lo que estaba leyendo, era como una especie de prueba todo aquello o me lo tomé como tal, no sé exactamente aunque para mi fue verdaderamente bueno todo aquello de primeras. Fui, me tatue, dormí con él sin sexo, al día siguiente un par de besos y tan ricamente sin vueltas a la cabeza, cosa que si hubiese pasado antes hubiera dado muchas. Estaba en el punto exacto. Pero el paso de los días y las semanas hicieron que yo empezara a dar vueltas como un cangrejo sin darme cuenta de nada. Creía que había encauzado mi vida y quise demostrar, a él, a mi mismo y al mundo que caminaba en condiciones, pero el estar tanto tiempo con él y sus circunstancias me consumieron tanto sin darme yo cuenta... que me olvidé completamente de mi otra vez y me caí por el precipicio de espaldas y de culo. 
    Pasó tiempo. Pasaron un par de meses hasta que me di cuenta de todo. Solamente le vería por última vez y cortaría por lo sano cualquier tipo de contacto hasta pasado un tiempo prudencial para sanarme yo principalmente y volver a mi camino. Cuando le vi, él mismo intentaba "seducirme con sus problemas" otra vez, pero esta vez, aunque pudiera echarle una mano con ellos, no lo hice. No se trata de ser mala persona; simplemente decidí pensar en mi. Me dio igual lo que le sucediera. Esta vez estaba decidido a no dar mi brazo a torcer por mi salud mental. Soy una persona que se involucra mucho con la gente que aprecia y sus problemas los convierto en los míos y eso ya llegó a unos extremos que yo, personalmente no me podía permitir. Me fui por la puerta sonriendo. Orgulloso de mi. Orgulloso de mi mismo porque, por una vez , había pensado en mi mismo y no en nadie.
    Querer poner un punto final a una parte de tu vida que no te lleva a ninguna parte, sólo a estrellarte no es nada bueno. Tras todo aquello no penséis que el camino, en ese sentido, es fácil. Era la segunda vez que me pasaba con el mismo patrón que la primera vez. Mismo desenlace. Yo al precipicio. Pero la segunda vez aprendí, hasta cierto punto, aprendí.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Avion estrellado

    3 meses pasaron para que yo regresara a Madrid y 4 para que todo llegara a su fin. 
    En ese tiempo yo hablaba mucho tiempo con uno, con el otro y con Joaquín. Con Ramiro según volví, parece ser que fui un desagradecido, entre otros adjetivos de altura similar. Gente de manicomio vamos. Con el resto altibajos, no fue un camino de rosas y aquello ya iba destinado al fracaso. 
    Mientras tanto, en Alar del Rey iba todo en cierta calma y cierta normalidad. Era raro si, para que vamos a engañar. Yo había cogido el vuelo (y nunca mejor dicho) de mi vida. 
    El vuelo empezaba a tener turbulencias. Ese mundo tenía, y seguirá teniendo, muchas envidias al parecer porque dos personas, una de Albacete y la otra de Galicia, tengan cierto apoyo o hagan ciertas cosas por ellos, despiertan la inquina de muchos. Si, algo absurdo. Si me pedís una explicación ni yo mismo la tengo. Aquel avión empezaba a torcerse y no iba a aterrizar en ningún aeropuerto. Lo de Ramiro, otras personas, las envidias, el entorno, su manera de ser y la mía, ... todo aquello iba a dinamitar tarde o temprano.
    Al verlos en Madrid, las cosas pintaban bien. Me preguntaron que tal con Ramiro y Joaquín. Andaban un poco irascibles con según que gente. En resumidas cuentas que en aquel viaje la mosca estaba picándome muy cerca de la oreja. Quitando ese detalle, el viaje fue interesante. Me reencontré con un viejo conocido o lo que fuera con el que mantuve algo a distancia (esa noche entre todo me lo pasé pipa), al día siguiente tuve que hacer de medio guía con un inglés, donde yo no tengo ni idea de Madrid ni de inglés jajajajaj fue divertido eso si y la noche de ese día me asusté por el tipo de fiesta que vi, pero luego me lo pasé bien y me trataron super super bien; la despedida final fue mucho más calmada que la anterior vez. Dos semanas después, a uno de ellos, una mañana me montó tal lío por lo de Ramiro, que ni le iba ni le venía y a decir cosas sin sentido; vamos que lo de Ramiro fue una excusa para saltar la mierda de la paja mental que llevaba a causa de vete a saber que exactamente porque no lo sé a ciencia cierta; yo hablaba con el otro chico por cuestiones de "trabajo" y parece ser que sentía celos y demás, y posteriormente se encargó de decir a sus más allegados que me retiraran la palabra. Joaquín fue uno de los primeros y yo confiaba en él. La otra parte me mantuvo la palabra todo el verano y me utilizó por así decirlo a su antojo por los temas laborales como quien dice, por el apoyo y ciertas cosas, para luego, una vez obtenido lo que quiso, puerta. Joaquín entre tanto me agregaba y desagregaba de las redes sociales como cada mañana que se cambiaba de gayumbos y yo caía al pozo como un gilipollas. Una vez tras otra. Las explicaciones que daba eran absurdas de sus idas y venidas. Yo confiaba en él. Lo hacía como si fuese alguien de toda la vida. Hablábamos mucho, todos los días casi a todas horas y me estampé. Yo sabía como ellos se las gastaban con gente con la que tenían problemas y por eso no les acuso, porque la culpa es de quien se deja mamonear de esa manera tan asquerosa y a la vez tan absurda. El verano fue así. Se comportó así. Y ya me cansé de ser la marioneta viva a la que todos intentaban manejar a su antojo sin éxito alguno. 
    Una vez que estaba pasando todo esto, una vez que tenían problemas, todas aquellas personas me venían con el cuento. Yo, en parte me reía por el circo que se estaba montando con sus payasos particulares y por otra me daba pena de como les cegó lo que les vino. Yo me olvidé de todo lo relacionado con ellos; si me importaban porque no soy de esos que se les va el cariño de la noche a la mañana. Cuando todo ello ya había pasado y me había olvidado de ellos (mas de medio año) me enteré de algo, le pregunté a Joaquin y éste me explicó las cosas, me pidió perdón por lo sucedido. Ese día en ese preciso momento lloré de satisfacción. Yo sé que hubo cosas por mi forma de ser que no entendieran y viceversa pero de ahí a lo que se llegó fue injusto y más cuando alguno de sus payasos volvió al circo y me retiró la palabra, algo que yo, a día de hoy, respondo haciéndome el bobo que no sabe nada aunque sabe como son los disparos y por qué se disparan. Tu disparas pero yo también. Joaquin no sabía el daño que, independientemente de ellos, él mismo había causado. La tortilla se volvió y a él se le cayó. A mi todo aquello me daba pena revivirlo. Ni él sacó la cara por mi cuando tuvo que sacarla. Es muy fácil tirar mierda y pisarla si te pilla de camino para luego lamer tu esa mierda y decir "por qué me pasa esto".
    El tiempo ha puesto todo en su sitio. Reconozco que cuando todo ello volvió de esa manera a mi vida, a mi me entró miedo. Miedo que en parte, y ya contaré, dejé que se sumara al resto de mis miedos y me quisiera consumir. Yo, por mucho que me hayan hecho o dicho, no voy a hacer nada; sólo avisé a amigos de ese circo caído. Si. Circo caído porque todo lo que habían montado alrededor suyo era un circo, un circo con sus payasos como dije antes, con sus bufones y con su gran número de mentiras, donde todos entramos y por suerte o desgracia a algunos nos echaron. En el fondo se lo agradezco y les agradezco la gente que pude conocer y que siempre, para mi han tenido una sonrisa en la cara. Ahora alguno se echa las manos a la cabeza como Joaquin y dicen " como te entiendo" y frases de ese estilo, vamos lo típico. Frases que a mi no me sirven. Frases que cuando no les tocaba les dio igual. Frases que se dicen por decir porque sino mueves un dedo en el momento justo. Llegué a creer que estaba loco. El loco no era yo; yo no hago daño así ni juego con las personas como si fueran un trapo con el que limpiar la puerta de la calle de la lluvia, el barro y lo que salta de la carretera. Soy persona y como tal ni me alegro por el mal ajeno ni me envidio por el bien ajeno. Ellos decidieron tomar un camino y yo otro. El resto de su circo sabrán que quieren o dejan de querer o como son. Ramiro es como ellos, Joaquin seguramente se merecía que no hablara más con él o me alejara. Tuve lío con él porque siempre era, bueno y soy, quien saluda o se preocupa primero. Aquello también les sentó mal y la versión fue vete a saber cual y sino le dirigía la palabra ellos a mi me la quitaban. Joaquin dice que habló con ellos cuando se arregló la cosa; yo no lo creo del todo. Él sabe que tengo motivos de sobra y él sabe que otra persona no le dirigiría la palabra. 
    Ese viaje llegó a su fin como avión que se estrella en el océano. Y no me arrepiento de nada. Si les veo un día, igual huyen de mi sin motivo ni razón. Sin embargo yo voy con la cabeza alta, pero para ello esto es como un entierro, hay que pasar el luto.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Los viajes

    Tras lo ocurrido, los siguientes meses fueron un poco difíciles para mi. Me encerré mucho en casa y en mi mismo; salía poco y todas esas cosas, la realidad era la que era y no pretendía alterar el ritmo de las cosas. 
    En verano ya trabaja todas las mañanas y un día de muchos tantos encontré por redes sociales a personas relacionadas con el mundo del porno. Por así decirlo, yo hablaba y cotilleaba mucho por las redes y un día una cosa llevó a la otra, vamos que mirar un perfil de una persona y te lleva a otro y así. La verdad que fue sin querer y con el paso de las semanas creé algo para ellos. No hay ninguna explicación. Lo hice porque quise.
    Los primeros 3 meses fueron un removimiento de sentimientos, tanto fue así que creo, solo creo, que se me llego a ir un poco la cabeza con el paso del tiempo. Miedos pasados, al parecer aparecieron; a decir verdad, esto lo veo a día de hoy y ya pasado el tiempo, algo que bueno, todos tenemos en un rincón escondidos. En esos 3 meses conocí gente cercana a ellos, bueno en cierta manera nos hicimos de querer un poco todos, aunque luego aquello pareciera un pozo lleno de mierda que no había manera de taparlo. Una persona especial me trataba como si fuera un niño chico. La verdad es que todos me sacaban unos añitos. Hubo cierta sobreprotección en parte hacía a mi e hicieron que esos miedos se agrandaran. Fue quien me indicó todo tipo de cosas en Madrid. Si si, salí del pueblo por primera vez a Madrid yo solo: viajando en tren, cogiendo el metro y todas esas cosas. Poco mas y ese viaje se va al traste, pero tuvo un final  feliz y yo desquiciado con los nervios. Fui nervioso como un flan y siguiendo las instrucciones de Joaquín, llegué sano y salvo al hostal. ¡Pa qué contar cómo estuve todo el día! Hasta que llegó la noche. Llegué pronto, me perdí, ... un desastre con mis nervios, pero llegaron. Los vi. Parecerá una burda estupidez, pero ellos eran importantes para mi, sin conocerlos, sin haberlos visto, pero hablando con ellos me sentía bien y ellos, en parte, me hacían sentir especial. Me presentaron a compañeros suyos de trabajo, a los cuales admiraba. El mundo del porno siempre lo he admirado en cierta manera. Fue un fin de semana especial. Muchas cosas vividas, muchas sensaciones, muchos nervios constantes (era la primera vez que veía el mundo gay a lo grande por así decirlo). Paradojicamente, el día de la despedida me quedé mudo. Les acompañé a un trabajo, fuimos a comer y luego me llevaron al tren. Al bajar del coche, lloré como un niño pequeño que se separaba de sus padres. Sentía pena dejarlos, que algo fallara, ni estar pendiente, ni... ni... ni en el fondo esa sartada de tonterías porque eran, bueno son, mas mayores que yo. No sé por qué adquirí ese papel de idiota de turno; no que me lo dieran ellos sino yo mismo lo cogí. Mas sabiendo todos que 3 semanas después los volvería a ver. 
    Llegó el día que tuve que ir al aeropuerto de Seve Ballesteros de Santander para ir al aeropuerto de El Prat en Barcelona, donde me fue a recibir Joaquín. Me quedaba en casa de Ramiro. Ramiro era otro conocido de ellos, con el cual yo entablé una amistad y quien era un estafador emocional. Mentiroso compulsivo que se inventó una vida opuesta a la que tenía, o bien para dar pena y conseguir sus objetivos o bien para llamar la atención con su sarta de mentiras. Al llegar y los días vividos allí, lo que él me contó no se correspondía con lo que yo viví, a parte de sentir una especie de celos de Joaquín porque Ramiro trabajaba y yo no me iba a quedar sólo toda la tarde, además de la mañana y él trabajaba mañana y tarde y por la noche hacía otros trabajos. Y cuando estaba con él, estaba ocupado. A parte de contar cosas inciertas sobre personas. La estancia allí se resume en una batacada de mentiras donde luego fui un desagradecido, cuando Ramiro, me hizo dormir en el suelo estando yo enfermo, practicamente todos los días menos uno que Joaquín me invitó a su casa a dormir. Tiene que existir gente en el mundo.
    Esta vez los fui a recibir al tren. Fueron al evento que tenían, donde yo me lo pasé como un niño pequeño y la noche la acabé a las 11 de la mañana. Al día siguiente hicieron su trabajo y yo, por cuestiones que yo creía, les dije un par de cosas, no por mi sino por ellos, por lo que verdaderamente decían yo creía en ellos, creía en su trabajo. Ese día entró en juego la sospecha, la desconfianza hacía ellos en parte, aunque luego se me explicara algo o más bien se me engañara como un idiota. Todo esto tiene su explicación posteriori, en el momento si que me entró la mosca, pero con la explicación me quedé tranquilo. Fueron días de sorpresas, de despedidas en el tren de nuevo pero a la inversa y la hora de volver a casa.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Mi ojito derecho

    Llegamos a la parte más dura.
    Después de lo ocurrido con Rodrigo un 18 de enero, al mes se llevaron la otra mitad de mi ser. Los días fueron difíciles la verdad. Fueron muchos mensajes, muchas conversaciones y todas esas cosas cuando dos personas dejan de tener algo especial. En todo eso, la persona de mi corazón se puso mala de la noche a la mañana. La dio algo de lo que da a esas edades y luego se cayó al suelo. Estoy hablando de ella.Mi abuela. Carla. 
    Quitando cualquier conflicto familiar con esos seres que aún a día de hoy nos traen de cabeza a todos, y las pongo el nombre de seres por no decir otra cosa. Hubo problemas, mi abuela se quiso venir y ardió Troya. Hijos que dicen que su madre esta muerta o nietas que cuentan por ahí que la sedan para que no las hable cuando en verdad está recuperándose de un ictus. Larga la batalla que, a día de hoy está en stand by. Todos tomábamos a Carla como que estuviera un poco ida por la edad, pero nada más lejos de la realidad. Más cuerda que todos nosotros juntos. Hasta que llegó el día en que su cabecita empezó a dejar de funcionar y a olvidar. Yo pasé por sobrino, por primo y acabé siendo "el chico que iba a verla que la quería mucho". Eso si, de comer no se olvidaba. Era pasión con la comida, tanto era así que después de cualquier comida, no siempre, decía que no la habían dado de comer o lo que fuese. En líneas generales era como una niña pequeña, pero que era muy consciente y si tenía que ponerse bruta se ponía y además muchas veces con razón. Posteriormente, la falló la cabeza como os dije y como es normal ya nada era como antes.
    2 semanas después de lo ocurrido con Rodrigo, mi ojito derecho como llamo a mi abuela, empezó a decir que la dieran de comer. Algo extraño. Al día siguiente se cayó. Lo que no sabemos si horas antes la dio algo o bien la dio cuando se cayó porque ya apenas comía, lo echaba hasta que dejó de comer. De estar en el sofá a ya estar en la cama. Dormida. Yo iba junto con mi madre a verla todos los días, era su madre y no la iba a dejar sola. Mi hermana no podía verla porque era muy sensible. Eso decía. Ella no entendía que yo la fuera a ver como tampoco entendía que no me diera reparo, pero yo la había visto dormida millones de veces. Ya no tragaba comida. Ya estaba todo en la recta final. Apareció la fiebre, aquellos días fueron horribles. Llegó mi tío Ricardo, avisé a mi primo Julián que ya decía si se moría de verdad o se moría como veces anteriores y no era así. Esa tarde noche en la visita ella estaba recta en la cama. Mi madre lo tenía claro que de esa noche no pasaba por lo que nos fuimos más pronto de lo habitual y yo la dije "Hasta mañana si aguantas y sino que tengas buen viaje". Mi madre fue a cenar y yo me fui a encerrarme entre 4 paredes, luego me agobié y me fui de paseo a las 10 de la noche. Si a las 10 de la noche. De camino a casa, justo antes de llegar a casa, dos puertas antes, salía mi madre dándome la noticia. Yo al subir aguanté un poco el tipo, preguntaba si podía verla. Mi obsesión era verla. Despedirme de ella por última vez. Al entrar ya estaba la médico de turno y el enfermero, dieron el pésame a mi madre; cuando entré yo se quedaron callados, fui hasta su cama, la di un beso y salí como entre. No aguanté más. Empecé a llorar y oí a mi madre decir "es que ha aguantado mucho". Luego hice lo típico de estas situaciones. La noche no la dormí apenas. Mis padres se fueron muy temprano al tanatorio. Yo salí con mi hermana más tarde. Era día de mercado y yo personalmente llevo muy mal que me pregunten en ese tipo de situaciones, porque al momento me pongo a llorar. Al llegar al tanatorio, ya había habido líos familiares. Yo sólo esperaba que ninguna parte el día de su funeral hicieran un espectáculo porque, fuese quien fuese, me iba a oír. El día pasó, eso sí, todos pendientes de ver si comía, recibiendo a quienes iban, las llamadas y esas cosas. Lo llevé normal. Yo esa noche tenía que dormir, y fui a ver a una amiga, un rato... un rato que se hicieron horas. 
    El día final llegó. Me levanté, me vestí y nos pusimos en marcha. El trayecto fue templado. Iba en mis mundos. Al llegar ya fue otra historia. Reventé. No pude más y reventé. Y dejé de tener memoria en ese momento. Me quede mirando hacia donde estaba en la puerta antes de entrar, sin parar. No recuerdo quienes vinieron apenas, mucho menos lo que me dijeron. Me quedé partido en dos aquel día y una parte se fue con ella. Mi niñez y mi inocencia se fueron con ella. Me tuvieron que dar una pastilla, aunque no se si hizo mucho efecto. No había consuelo para mi en ese momento. No aguanté el momento cementerio tampoco. No llegué al final. Me tuve que salir y después volví a ser persona. Comí. Aquel día comí normal. De camino a casa me dormí y dormí prácticamente del tirón hasta el día siguiente. Llegué, me dormí en sofá, me desperté a comer algo y a la cama. Recoger sus cosas fue duro, pero rápido. Era la única manera rápida de acabar. 
    A mi ese día se me rompió el corazón en pedazos.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Las amistades

    Quería hacer una mención especial al capítulo de las amistades. Tengo amigos de toda la vida, contados con los dedos de la mano, y otras pasaron por un periodo de tiempo y se fueron por donde vinieron, como cuando tiras de la cisterna del WC y lo que hay se va por las cañerías.
    En el colegio sólo me juntaba con niñas, de las cuales solamente con una tengo relación. Éramos muchos en verano y fiestas: nosotros, los del pueblo vecino, los del otro más allá... incluso dos primos de Cádiz todos los veranos venían aquí. Nos lo pasábamos bien la verdad. Con el paso del tiempo, yo fui el rebelde de mi pueblo por empezar a fumar a temprana edad. Sus madres no me miraban con buenos ojos, y según alguna que otra iba a acabar metido en temas mas serios. Con la gente de aquí me acabé distanciando bastante con el paso del tiempo. Aun coincidiendo en el instituto, en el pueblo, sino era referente a ello, nada. Las chicas de aquí iban de bastante divas. A una chica de aquí la hicimos la vida imposible la verdad, yo me incluyo y como es de humanos pedir perdón y tras muchos años yo lo hice. El estallido vino una tarde porque se dedicaron a hacer el vacío a todo el mundo: no contestaban cuando las hablaban, cuchicheos al oído entre ellas solamente y ese tipo de cosas. Como fue lógico se acabó lo que se daba. En mi caso fue un poco mutuo. Hicieron eso mismo, pero yo ya decidí irme porque, al final las que acabaron en temas serios y dando una imagen un poco mas lúgrube fueron ellas: porros, alguna que otra cosa, intercambiándose los ligues, publicando cuando una perdió la virginidad, dando espectáculos de sus borracheras y acabando a hostias todos los veranos. Yo para estar en un local alquilado haciendo todo eso, pues que queréis que os diga, me quedo en mi casa.
    En el instituto, las amistades duraron. De ahí guardo relación con bastantes la verdad, una de ellas una gran amiga. Como en todos los sitios fueron y vinieron, pero, incluso con Noelia a día de hoy si nos vemos nos reiríamos como antaño. En Santander... que voy a decir si guardo un grandísimo recuerdo de todos ellos. Al salir de allí todo se acabó enfriando bastante.
    En el caso de Fran y Rodrigo, me adentré en su círculo de amistades. En el de ambos, distintos y a la vez iguales. Iguales porque por aquel entonces, les importaba mucho su opinión y hacían caso a las órdenes que decían sus mejores amigos. Distintos porque los amigos de Fran eran más interesados y bien queda y en el caso de Rodrigo eran más cercanos. De ambos lados saqué amistades. 
    En la actualidad, bueno, yo soy un poco más independiente de la gente que hay por aquí la verdad. Es todo lo mismo y no puedo con los grupitos cuando se trata de un número determinado de personas.
    La gaditana era y, en gran parte, aunque no tengamos mucha conversación en este último año, es la niña de mis ojos. Al principio no congeniamos bien pero luego las cosas cambiaron bastante bien. La rubia era amiga de Rodrigo, al principio muy bien, pero al cabo de los meses, mi libertad se vio coaccionada por ella, eran casi 24 horas al teléfono, quería que estuviera pendiente de ella y no. Todo tiene su límite. Ella me llamaba su "porro de marihuana" pero para mi ella era el café bien cargado. La perdoné una vez, llegó a venir aquí un par de días, pero la segunda ya no. La morena del instituto es quien de todas sabe mucho mi vida, son muchos años y nos vemos muy poco. Ahora ella está disfrutando de un gran verano y liada con su trabajo, pero es una de las mejores personas que he conocido en mi vida.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Adiós Rodrigo

    A Rodrigo, el teléfono sólo le sonaba por ligues de a ver qué día de la semana tenía. Si, si. Tal cual. Yo debí ser el estúpido o algo. Yo le hacía ciertos trabajos que pedía y uno de ellos, después de una semana trabajando a destajo para él, después de que la persona a la que pagaba llevara meses haciendo el zángano, le aparece con el trabajo a medio hacer, con un poco de cuento y echando por tierra el trabajo ajeno, se lo dio a él. Yo me cabreé, mucho. Discutimos, por el camino tuvimos un accidente, me echó la culpa. El accidente fue que había un animal muerto en la carretera, no lo vio y el animal hizo estragos en la parte delantera del coche. No fue culpa mía sino que Rodrigo no vio lo que había en la carretera ni él, ni otros 4 coches que pasaron por allí, como mínimo tampoco porque salió en el periódico comarcal. Después de acompañarle a un trabajo suyo y a su hermana, que también iba y su correspondiente bronca, al llegar a su casa y Rodrigo, por el cabreo del momento y porque estaba el coche destrozado empezó a decir cosas desagradables. Yo no aguanté la presión y sufrí una crisis de ansiedad. Lo pasé muy mal aquella noche. Casi llama a una ambulancia. A la mañana siguiente referente al trabajo, y sin cobrar un céntimo, llamó por teléfono a la otra persona y le dijo que pusiera lo mío. Error enmendado.
    Semanas antes Rodrigo había dormido en casa de otro chico. Yo cuando me quedaba en su casa le ayudaba en las tareas domésticas y por ello sólo le pedí que el día que le ayudara con ello, bueno al día siguiente de irme, no llevara a ningún chico. Puede parecer ilógico, lo sé, sin embargo era lo que había. Por otro lado yo le pedí que no durmiera con otro chico. Quería tener exclusividad en algún sentido y si no le gustaba realmente, que a día de hoy no se muy bien que pensar, no nos veíamos más. El aceptó, hasta aquel día que le pillé. Yo quería verlo cara a cara y hablar con él. Su actitud fue altiva y tuvimos al final una gran discusión, donde encima me dijo " Es que mi hermana me ha dicho que...". Era surrealista que la niñata se tuviera que meter hasta en eso, y no tenía ni idea de lo que habíamos hablado él y yo. Acabó llorando, sabía lo que había hecho y encima caía en mi la responsabilidad, pero no sé de donde. Fue él quien falló, no yo.
    Él a su hermana la contaba la historia a su manera y él me contaba a mi historias a su manera, distando mucho de la realidad. Estuvo roneando con un chico vía red social y el chico le dijo que no quería nada. Sin embargo él me contó a mi que fue él quien plantó al chico. Yo sabía que me estaba mintiendo porque lo vi con mis ojos. Luego él me trataba mal, mucha broma con insulto (ni que el fuera George Clooney), cosa que un día ya se lo tuve que decir y vio que hacía daño, aunque a la semana siguiente volvía a las andadas y eso a mi me hizo mucho daño personalmente ya que tuvo sus consecuencias en mi
    No todo fue malo y si no hubiera sido porque terceras personas hicieron lo posible por joder pues quien sabe. Hizo cosas románticas, me llevaba la comida, en mi cumpleaños se trabajó una gran tarta de cumpleaños y una gran sorpresa, ... cosas de esas que me llegaron a confundir mucho porque no sabía realmente que sentía. Para reyes teníamos regalos el uno para el otro, a mi él me dio algo para estar en su casa, algo en su casa que fuera mio. Poco duró la alegría. La semana siguiente por una de sus bromas ya llegó el tope y se acabó. Yo si que es verdad que lo pasé muy mal e intenté hacerle daño. Supongo que cuando dicen que el despecho es muy malo tienen razón. Me fui llorando y él acabó llorando también. A él le daba pena lo que sucedía pero la decisión se tomó entre los dos. 
    Poco le duró la pena. A las dos semanas ya tenía novio formal. Chico que le quitó a uno de sus amigos por aquel entonces, "el chico de los jueves" que no me podía ver. Cuando tuve el mayor golpe de mi vida, me ofreció su cama para dormir con él, que no pasaría nada pero que bueno que sin problemas ya estando con su novio. Su hermana también le prohibió hablar conmigo, de hecho se metió tanto la muy zorra que me amenazó y todo. Rodrigo decía que bueno, que no la hiciera caso, que era una bobada. Una amenaza, una bobada. Su novio me puso entre ceja y ceja por no se que motivo porque a él el asunto no lo tocaba nada. Bueno me tendrá así porque a los dos días de irse a vivir con él, le puso los cuernos en su propia cama. Yo no tengo la culpa de que se acueste con amigos míos. Yo tenía que demostrar lo que decía, lo hice y ya está. Le perdonó y fueron felices. Mi opinión referente a ese empiece de relación yo me la reservo.